Un equipo de ingenieros de la Universidad de Washington en Saint Louis está evaluando crear langostas robóticas para detectar bombas. Los insectos pasarían por tres procedimientos diferentes para que su olor preciso pudiera usarse como una forma de percibir la presencia de algunos químicos asociados con los explosivos.

El proyecto, dirigido por el ingeniero biomédico Baranidharan Raman, recibió una subvención de 750 dólares durante tres años de la Oficina de Investigación Naval de la Marina de los Estados Unidos. La idea es aprovechar los sensores olfativos del saltamontes, que son más precisos que la mayoría de los sensores artificiales. "¿Por qué reinventar la rueda? ¿Por qué no aprovechar esta solución biológica? ”, Dice Raman.

publicidad

Saltamontes Cyborg

Primero, para guiar a las langostas hacia donde pretenden buscar explosivos, los científicos realizarán una especie de "tatuaje" en las alas de los insectos. Este tatuaje, realizado en seda biocompatible, consigue transformar la luz en calor.

El material está siendo desarrollado por el científico de materiales Srikanth Singamaneni y solo debe generar una leve sensación de calidez. Con esto, los investigadores pueden usar un láser para calentar una de las alas del saltamontes, haciéndola ir al lado opuesto. De esta forma, será posible controlarlo de forma remota.

A continuación, los científicos también deben ser capaces de comprender qué "olores" siente el saltamontes. Esto se hará a través de un electrodo implantado quirúrgicamente en el cerebro de los insectos, que puede recolectar la información de sus antenas. El componente electrónico adecuado para esta función está siendo desarrollado por el profesor de informática e ingeniería Shantanu Chakrabartty.

El último paso es transmitir esta información a un centro de control remoto. Los investigadores pretenden hacer esto creando una "mochila" que el saltamontes usará en su espalda. Será un dispositivo ligero y de bajo consumo energético, capaz de registrar la información captada por las antenas o transmitirla a través de redes móviles a los operadores. 

Sensores naturales

Según Raman, las langostas fueron elegidas no solo por su sentido del olfato altamente desarrollado, sino también por la simplicidad de su sistema nervioso. "La sensibilidad química de estos animales está muy bien desarrollada", dijo. "Pueden detectar un nuevo olor en el medio ambiente en cuestión de décimas de segundo".

Además, el hecho de que tengan cerebros muy simples hace que sea relativamente fácil "interceptar" la información que va desde sus antenas al cerebro. Raman admite, sin embargo, que el sentido del olfato canino es aún más agudo. Por otro lado, tardan mucho más en entrenarse.

Según los investigadores, si el procedimiento tiene éxito en la detección de explosivos, puede utilizarse en otras situaciones que requieran la detección de sustancias químicas. De acuerdo a Popular Science, incluso los proyectos de diagnóstico médico que se basan en olores podrían beneficiarse del uso de langostas cyborg. Los investigadores esperan probar los primeros "prototipos" en hasta un año y comenzar a utilizar los insectos a mayor escala en los próximos dos años.