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Por primera vez en la historia, la administración del Parque Nacional Iguaçu autorizó una expedición nocturna a las Cataratas del Iguazú. El resultado son unas fotos espectaculares que muestran la cielo estrellado en una de las principales postales del país, y considerada una de las 7 maravillas naturales del mundo.

Vía Láctea sobre las Cataratas del Iguazú - Foto: Victor Lima /Trilhadeestrelas.com
Vía Láctea sobre las Cataratas del Iguazú - Foto: Victor Lima / Trilhadeestrelas.com

Una de las cosas que más llama la atención cuando vemos este tipo de fotografías es la cantidad de estrellas en el cielo. No podemos verlos todas las noches cuando miramos al cielo desde el patio trasero de nuestra casa. ¿Pero por qué?

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Primero, hay una pregunta tecnológico. Estas fotos se toman con una exposición prolongada, con el sensor de la cámara expuesto a poca luz durante varios segundos, acumulando cada fotón de luz para formar la imagen al final de la exposición. Pero la principal razón por la que la mayoría de nosotros no vemos un cielo tan estrellado es la contaminación lumínica.

Contaminación lumínica

La contaminación lumínica es el tipo de contaminación provocada por la luz artificial, típica de los grandes centros urbanos. Interfiere con diferentes ecosistemas y causa efectos negativos en la salud humana y animal. Además, oscurece el cielo nocturno, reduciendo la visibilidad de las estrellas y dificultando la práctica de la observación astronómica en grandes centros.

Contaminación lumínica en la Ciudad de México. Créditos: Fernando Tomás
Contaminación lumínica en la Ciudad de México. Créditos: Fernando Tomás

Desde que el hombre dominó el fuego hace al menos 1 millón de años, la humanidad también ha dominado la noche. En tiempos primitivos, pasábamos las primeras horas de la noche en largas conversaciones alrededor de una fogata, en las que nuestros antepasados ​​contaban sus aventuras cotidianas, transmitían sus conocimientos y leyendas. Cuando se apagaron las últimas brasas, se proyectó sobre todo un cielo estrellado.

Así funciona nuestra visión: cuando la luminosidad es alta, nuestras pupilas se contraen, reduciendo la cantidad de luz que llega a las retinas, en el fondo de nuestros ojos. A medida que la luz disminuye, las pupilas se dilatan, lo que permite que las retinas reciban más luz. Entonces podemos ver bien, incluso en entornos con poca luz. Cuando se apagaron las últimas brasas del fuego, la única luz que aún existía en la noche de ese mundo sin civilización, era la luz de las estrellas. Sus pupilas, en máxima dilatación, les permitían ver una enorme cantidad de estrellas tenues, que antes no parecían existir.

Este cielo estrellado inspiró leyendas, nos guió en nuestras migraciones alrededor del mundo y dio origen a la más antigua de las Ciencias, la Astronomía. Sin embargo, en la actualidad, solo una pequeña parte de la población mundial todavía tiene el privilegio de ver un cielo así.

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La contaminación lumínica nos separa de las estrellas

En 1994, un terremoto de magnitud 6.7 sacudió Los Ángeles y provocó un apagón en toda la ciudad y sus alrededores. Eran las cuatro y media de la mañana, pero la gente, por motivos de seguridad, abandonó sus casas y se lanzó a la calle a esperar que cesaran los temblores.

Sin alumbrado público y sin luces de coche debido a la hora avanzada, muchos se encontraron por primera vez frente a un cielo verdaderamente estrellado. El servicio de emergencia, que normalmente recibe muchas llamadas durante un terremoto, comenzó a recibir informes de los vecinos que veían “un extraño humo plateado cruzando el cielo sobre la ciudad”. Era la Vía Láctea, que nunca antes habían visto.

Contaminación lumínica de Los Ángeles en 1908 (izquierda) y 2017 (derecha). Créditos: UCLA
Contaminación lumínica de Los Ángeles en 1908 (izquierda) y 2017 (derecha). Créditos: UCLA

La mayoría de los lectores de este texto probablemente tampoco tuvieron esa oportunidad. Dos tercios de la población brasileña vive en lugares donde la contaminación lumínica impide la visualización de esta nube blanquecina en el cielo, formada por gases de miles de millones de estrellas en los brazos de nuestra galaxia. Y, a medida que la contaminación lumínica nos aleja cada vez más de las estrellas, surgen iniciativas que intentan rescatar la oscuridad del cielo nocturno.

Semana Internacional del Cielo Oscuro

Todos los años, Asociación Internacional de Cielo Oscuro (IDA) promueve Semana Internacional del Cielo Oscuro (IDSW) Sensibilizar sobre los distintos efectos negativos de la contaminación lumínica. Esta semana siempre ocurre cuando el cielo está más oscuro (cerca de la Luna Nueva) y las estrellas son más visibles. Este evento anual fue creado en 2003 por la entonces estudiante de secundaria, Jennifer Barlow. Desde entonces, la Semana Internacional del Cielo Oscuro ha crecido hasta convertirse en un evento mundial y un componente clave del Mes de la Astronomía Global. Durante la semana, los defensores del cielo oscuro de todo el mundo se conectan con el objetivo común de proteger la noche.

En 2021, la Semana Internacional del Cielo Oscuro se lleva a cabo entre el 05 y el 12 de abril, e IDA invita a todos a descubrir la belleza y la importancia de un cielo oscuro. Esta es la mejor semana para discutir formas de combatir la contaminación lumínica y también una gran oportunidad, para quienes pueden, de observar un cielo oscuro y estrellado.

Vía Láctea y cielo estrellado visto desde la zona rural de Maturéia, PB. Créditos: Marcelo Zurita
Vía Láctea y cielo estrellado visto desde la zona rural de Maturéia, PB. Créditos: Marcelo Zurita

Desafortunadamente, debido a la pandemia de Covid-19, debemos evitar viajes y desplazamientos innecesarios. Pero para los que están más lejos de los grandes núcleos urbanos, recomendamos aprovechar una noche despejada, apagar las luces y contemplar toda la belleza del cielo, tal como lo hacían nuestros antepasados ​​en torno a las últimas brasas de las hogueras.

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