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En mayo de 1986, ocurrieron una serie de fallas durante una prueba de seguridad realizada en el planta de energía nuclear Chernobyl, ucrania del norte, provocando una de las mayores desastres nucleares de historia. Ahora, 35 años después, los expertos están descubriendo el alcance del daño causado por la exposición a la radiación a los trabajadores de la planta y sus familias, muchos de ellos nacidos años después del accidente.

Aún en la década de 80, los investigadores lograron reunir a grupos de trabajadores y vecinos de la región para iniciar estudios de largo plazo sobre el tema, lo que contribuyó a dos nuevos artículos, publicados el pasado lunes (26) en Ciencia, deja el papel. El primero se centra en el cáncer de tiroides causado por la exposición a la radiación. Mientras que el segundo, siguió los efectos de la radiación en los hijos de las personas afectadas por el desastre.

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Foto aérea de los reactores en la planta de Chernobyl Imagen: lux3000 / Shutterstock

Sobre el cáncer, la búsqueda realizado por Stephen Cranock, autor de ambos artículos y director de cáncer, epidemiología y genética del Instituto Nacional del Cáncer examinó a más de 350 personas que vivían en Chernobyl y desarrollaron tumores después de haber estado expuestos a la radiación cuando eran niños.

Los resultados se compararon con otras 81 personas que nacieron cerca de Chernobyl después de 1986 y desarrollaron cáncer de tiroides, pero nunca estuvieron expuestas a la radiación. Cranock y su equipo encontraron que los casos de cáncer causado por la exposición a la radiación tenían genes mutantes. En contraste, en el grupo de 81 personas no expuestas, la enfermedad fue causada por 'mutaciones de un solo punto', es decir, donde solo un par de bases de ADN está cambiado.

En pocas palabras, el cáncer es causado por mutaciones en el ADN. Algunas líneas del código genético se eliminan o se mezclan, lo que permite que las células se multipliquen de forma anormal. A veces, estos cambios son genéticos, pero también, como en Chernobyl, pueden ser causados ​​por factores ambientales. Por lo tanto, comprender el ADN de un tumor puede ayudar a crear terapias dirigidas para combatirlo.

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Décadas de estudio

Accidente nuclear de Chernobyl
Reactor nuclear # 4 confinado a un "sarcófago" de seguridad. Imagen: Vladimirova / Shutterstock

Durante años, los estudios han demostrado que el cáncer de tiroides es particularmente común en personas expuestas al yodo radiactivo (especialmente en niños). En dosis altas, la exposición mata las células de la glándula.

La radiación de Chernobyl no fue suficiente para esto. Según los científicos, la exposición de meses a dosis más bajas provocó cambios en las células, lo que resultó en tumores. Los investigadores encontraron otra relación importante: cuanta más radiación estaba expuesta a una persona y cuanto más joven era en el momento de la exposición, más "roturas" en su ADN.

Las comunidades cercanas a Chernobyl, los trabajadores que tenían la tarea de aislar el reactor radiactivo en un "sarcófago" (hecho de acero y hormigón) y los residentes que sufrieron la llamada exposición indirecta también fueron monitoreados en ese momento.

Un ejemplo práctico de exposición indirecta sería el siguiente: los isótopos radiactivos caían a los campos y luego eran ingeridos por las vacas, transmitiendo la radiación a la leche y consecuentemente a las personas que la bebían. Entonces, incluso la información sobre el consumo de lácteos ofrecía pistas sobre la cantidad de radiación a la que estaba expuesta una persona.

Reflexión sobre las generaciones futuras

Carrusel abandonado en el centro de Pripyat, una ciudad fantasma ubicada en la zona de exclusión de Chernobyl. Imagen: Kateryna Upit / Shutterstock

No segundo articulo, los investigadores se centraron en los padres de un grupo de 130 niños para evaluar posibles mutaciones genéticas en óvulos o espermatozoides debido a la exposición a la radiación. Durante décadas, la gente se preguntó si este era un factor que aumentaría la probabilidad de mutaciones, transmitiendo sus efectos a las generaciones futuras.

Para responder a la pregunta, los investigadores secuenciaron el genoma de los niños nacidos hasta 15 años después del desastre. Descubrieron que no había mutaciones en el ADN de los hijos de los supervivientes de Chernobyl. Un resultado positivo, ya que algunos de estos niños, que ahora tienen veinte años o más, están considerando formar sus propias familias.

La información también es importante para otros sobrevivientes de la exposición a la radiación, incluidas las personas que vivían en los alrededores de la central nuclear de Fukushima Daiichi, donde, en 2011, un terremoto provocó el derretimiento de tres de sus reactores.

Por último, los estudios ilustran la importancia de las inversiones a largo plazo en investigación científica y recopilación de datos. Aunque la investigación se basa en descubrimientos recientes en el campo de la genética, ciertamente no podría haberse realizado sin el monitoreo de la radiación y las entrevistas con los residentes de la región de Chernobyl, algo que ha continuado sucediendo durante décadas después del accidente.

fuente: Ciencia, 2