En la noche del pasado jueves (13), el partido entre Atlético Mineiro y América de Cali por la Libertadores estuvo marcado por varios paros luego de que los jugadores sintieran los efectos de los gases lacrimógenos. Afuera del estadio en Barranquilla, Colombia, la policía utilizó el producto para dispersar a los manifestantes que se oponían a una reforma tributaria que apunta a aumentar la recaudación de impuestos en el país. En las últimas semanas se han reprogramado al menos cinco partidos de Copa Sudamericana y Libertadores debido a las protestas.

El gas lacrimógeno es un arma química no letal utilizada actualmente por las fuerzas armadas para reprimir conflictos urbanos. El componente fue desarrollado durante la Primera Guerra Mundial y tiene este nombre porque suele provocar lágrimas en las víctimas, que sufren ardor en los ojos.

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Los efectos del gas lacrimógeno

“Es un gas halógeno que provoca ardor y lagrimeo en los ojos, nublando la visión. La acción directa de este gas en las vías respiratorias puede causar tos, dificultad para respirar y sensación de asfixia. En la piel puede provocar irritaciones y quemaduras ”, explicó el médico del Hospital Universitario Antônio Pedro, Thiago Bártholo, a Fiocruz.

Aunque no es letal, los efectos de los gases lacrimógenos pueden durar entre 25 y 45 minutos en las personas directamente afectadas. “Si la exposición resulta en quemaduras graves o lesiones pulmonares, la pauta es buscar un servicio de emergencia. Grupos vulnerables como los niños y las personas con enfermedades respiratorias pueden, en algunos casos, tener efectos más graves ”, añade el médico.

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Además de lagrimeo, otros síntomas de gases incluyen tos, dermatitis, aumento de la presión arterial y taquicardia. Estos síntomas son el resultado de la acción del pimiento presente en el spray. Uno de los mayores mitos sobre este producto es el vinagre, que muchos dicen que neutraliza los síntomas. Sin embargo, no es así. "A pesar de los informes de una sensación de alivio, el vinagre no protege de los efectos del gas pimienta y aún puede provocar una mayor irritación de la piel y las mucosas respiratorias", concluye Bártholo.

Otro punto es que, incluso si el gas se dispara fuera del campo, se dispersa fácilmente, lo que provoca que los jugadores sean golpeados, aunque de forma menos intensa. Teniendo en cuenta que el fútbol es un deporte de alto rendimiento, esta situación afecta el rendimiento y la exposición prolongada al gas puede causar un daño mayor.

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