La startup espacial Astra quiere llevar a cabo la primera vuelo orbital hasta el próximo mes de septiembre, pero ya trabaja con planes audaces: hacer 300 lanzamientos por año hasta 2025. Y el negocios, con sede en California, ha estado ajustando el cohete Rocket 3.3 para alcanzar esa marca.

La historia de Astra es reciente. Recién en diciembre del año pasado logró llegar al espacio, aunque no llegó a la órbita terrestre: el cohete Rocket 3.2 se quedó sin combustible justo antes de desarrollar la velocidad necesaria.

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El objetivo es bastante atrevido, pero no es solo un sueño lejano: la empresa se viene presentando como una opción económicamente viable para las empresas que contratan servicios espaciales, como el posicionamiento satelital o el envío y recepción de insumos desde buscar.

La estrategia es crear pequeños cohetes, fáciles de producir en masa y utilizados exclusivamente para transportar pequeñas cargas. Son tan pequeños que cuando se desmontan se pueden transportar en un contenedor normal.

Esto, combinado con los proyectos actuales que prometen extender el límite de carga de los cohetes y mejoras a un motor con un debut planificado en 2022, podría permitir a Astra competir con ventajas en el mercado de misiones espaciales. Empresas como OneWeb y Amazon, por ejemplo, suelen contratar dichos servicios para posicionar ofertas de satélites para Internet.

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