con el ayuno desarrollo tecnológico y el lanzamiento de muchos dispositivos En poco tiempo, los residuos electrónicos se han convertido en un problema cada vez más grave. Tratando de apuntar a una solución a este complejo problema, un grupo de investigadores creó una especie de reloj inteligente soluble, cuyas partes son disolver en agua después de que se desmonte.

Actualmente, la principal solución utilizada para hacer frente a los desechos electrónicos es reciclaje de componentes. Sin embargo, cuando se trata de equipos pequeños como un reloj inteligente, SmartBand u otros dispositivos de fitness, este proceso es más complicado, ya que las piezas son muy pequeñas y necesitan ser extraídas manualmente en un proceso que no es económicamente viable.

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Por lo tanto, los dispositivos con componentes solubles o biodegradable, puede ser una opción muy interesante para la eliminación de estos equipos. Para crear un prototipo, el equipo de investigadores de la Universidad de Tianjin, China, desarrolló un nanocompuesto a base de zinc soluble en agua para su uso en circuitos temporales. Sin embargo, este primer intento no resultó funcional.

Circuitos funcionales

Smartwatch degradándose en el agua
Materiales desmontados y colocados en agua. Crédito: Materiales aplicados e interfaces

Por lo tanto, los investigadores intentaron mejorar las propiedades eléctricas de los nanocompuestos solubles, mientras trabajaban en circuitos eléctricos que fueran lo suficientemente robustos para que el equipo fuera funcional y soportara el uso diario y durante largos períodos de tiempo.

La solución para esto fue la modificación del nanocompuesto a base de zinc con la adición de nanocables de plata, lo que lo hace altamente conductivo. El siguiente paso fue imprimir la solución metálica en piezas de PVA, un polímero que se degrada en el agua. Luego solidificaron los circuitos aplicando pequeñas gotas de agua, que facilitan las reacciones químicas y luego se evaporan.

como cualquier otro

Con este proceso, el equipo pudo hacer un reloj inteligente con varias capas de circuitos impresos nanocompuestos dentro de una caja de PVA impresa en 3D. El prototipo tenía sensores que medían con precisión la frecuencia cardíaca, los niveles de oxígeno en sangre y la cantidad de pasos que daba una persona, y enviaban esos datos a una aplicación de teléfono inteligente.

Después de sumergirlos en agua, los componentes del reloj inteligente se disolvieron por completo en solo 40 horas. Lo que quedó atrás fue solo una pantalla OLED, un microcontrolador, resistencias y condensadores que se integraron en los circuitos, que son componentes más simples de reutilizar.

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Según los investigadores, los nanocompuestos de dos metales se pueden utilizar para producir dispositivos transitorios con un rendimiento equivalente a los modelos comerciales, lo que puede ayudar en gran medida a resolver algunos pequeños desafíos de desechos electrónicos.

Con información Fisico

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