Imagina que la persona tiene la posibilidad de adquirir una pequeña parte de su Club de fútbol favorito o incluso para hacer inversiones financieras en activos que, en principio, no tendrían condiciones. Pues bien, este escenario ha sido posible en los últimos meses gracias a un concepto cada vez más popular en todo el mundo: la tokenización. Este crecimiento está precisamente ligado a las ventajas que ofrece el modelo, como mayor seguridad, transparencia y agilidad a las diferentes transacciones existentes, financieras o de otro tipo.

Hoy, el cielo es el límite para este mercado que “tokeniza” prácticamente todo, desde obras de arte hasta bienes financieros como inmuebles, acciones en bolsa, oro y dinero. Cualquier activo físico puede tener su versión digital y ser negociado a través de cadenas de bloqueo. Pero, ¿cuál es el límite de esta novedad? Después de todo, todo lo que crece demasiado rápido trae consigo varios peligros que deben ser asimilados por los usuarios que trabajan en este ecosistema.

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Los datos prueban la evolución de este nicho. Según estimaciones de la consultora MarketsandMarkets, el mercado global de tokenización debería tener un crecimiento promedio anual del 19,5% entre 2020 y 2025, pasando de US $ 1,9 millones a US $ 4,8 millones en el período. Varios factores explican cifras tan positivas, como la creciente demanda de soluciones y servicios de este tipo en el entorno corporativo, la mayor adherencia de los pagos digitales y la aceptación de las instituciones financieras por las soluciones digitales. En definitiva, empresas y consumidores están utilizando tokens y haciendo diferentes activos para apostar por este formato.

Pero antes de continuar con el texto, es necesario aclarar qué significa token. Básicamente, es una representación digital de un activo real, es decir, algo que se comercializa en el mundo físico, como una determinada cantidad de oro, tierra, entre otros. Su digitalización se realiza a través de la tecnología blockchain, base de las criptomonedas y capaz de transformar un activo en “pequeñas piezas” digitales para facilitar el comercio por Internet.

Los tokens se rigen por contratos inteligentes que determinan las reglas operativas, incluido el retorno de la inversión para los involucrados. Además, sirven para diferentes propósitos y usos, divididos en cuatro categorías principales: tokens de seguridad (activos transferibles capaces de generar ingresos); tokens de utilidad (que son de alguna utilidad); tokens de acciones (similares a las acciones y que se negocian para recaudar fondos); y NFT (activos digitales únicos que no se pueden reemplazar).

Una vez que comprenda qué es el token, es fácil ver por qué la tokenización es un proceso continuo en muchas áreas. Es más fácil intercambiar "partes" de un bien dado que el todo. Cualquiera que sea propietario de un terreno y necesite dinero para construir un proyecto, puede vender cientos o miles de tokens para obtener los fondos necesarios para tal fin, garantizando la participación en los beneficios o incluso los ingresos por alquiler. La practicidad y transparencia del contrato inteligente aseguran una mayor liquidez en la operación.

Otro punto positivo que explica la popularidad de los tokens es la mayor democratización entre los inversores. Los activos tradicionales suelen estar restringidos a pequeños grupos debido a los límites de inversión, como es el caso de los fondos inmobiliarios. Los tokens, por su parte, son conocidos por tener valores mucho más asequibles para la gran mayoría de los brasileños, incluidos los que se negocian a partir de R $ 50. Es ideal para quienes desean construir una cartera diversificada con activos de alta volatilidad.

La alta variación en los precios de los tokens, por cierto, es uno de los principales peligros. Aunque no son comparables a las criptomonedas, son activos que pueden subir o bajar de valor durante la noche en alrededor de un 10%. Además, ¡la idea de tokenizar todo también debe abordarse! Para que un activo determinado tenga su versión digital, existe un análisis riguroso de los documentos y el cumplimiento, todo para garantizar una mayor seguridad para los inversores en las transacciones. Hacer tokens, por tanto, no es una tarea sencilla.

Sin embargo, esto no significa que el mercado de fichas esté a la baja en Brasil. Por el contrario, la tendencia es, cada vez más, a ampliar la participación de estos recursos en diversos sectores del país. Las ventajas superan el riesgo potencial, posibilitando una fuerte adhesión tanto entre los que venden como entre los que venden. Lo que estamos viendo es solo el comienzo de una verdadera revolución que combina tecnología y mercados financieros. La forma en que nos relacionamos con los activos financieros nunca volverá a ser la misma.

* Alessandra Montini es directora de LabData, FIA

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